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Nosotros: Aguaviva

Nosotros: Aguaviva

Editorial: 
Colección: 
Biblioteca Júcar
Año publicación: 
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«Todos los que escribimos o hemos escrito alguna vez para el teatro juzgamos el texto de nuestra obra como ese último borrador, bosquejo de la criatura definitiva que "damos a luz" tan solamente, cuando un grupo de humanos, en un determinado espacio escénico y ante un público concreto, lo pone en pie, dándole definitivamente el soplo de vida a semejanza de como hiciera, hace ya muchos años, el Dios alfarero de la Escritura.

Si además esa obra ha nacido en una creación casi colectiva, de un determinado contexto del que el autor no es mas que un pequeño portavoz...

Y si además nació destinada a un público cercano, tanto física, como espiritualmente, el cual nunca ha podido contemplarla.

Y si encima se estrena con entusiasta participación del público, en otras ciudades extrajeras como Lisboa, Cannes, Milán, habiendo sido repetidamente denegada en su país de origen...

A pesar de todo esto, y a indicaciones de mi buen amigo José M. Caballero Bonald, me he decidido por fin a sacar a la luz este viejo texto, quizá ya superado e incluso puede que algo timorato, sobre todo sabiendo las grandes acusaciones que pasaron sobre él.

"Noostros: Aguaviva" es una creación colectiva del viejo León Felipe, de Federico García Lorca, de Rafael Alberti, de Valentín de Lamas Carvajal, de Manolo Díaz (auto de algunas de las canciones y toda la música del mismo), de Carmen Rosa, Paloma, Ana, Tere, Luisa, las Pololas..., de José Mary, Ricardo, José Luis, Panizo, Simone, Juan Carlos, Honorio, el Pelos, Francis, Carlos Tena..., y una larga lista de ex agusvivas, que se han dejado algo de sí mismos en el costoso e irrenunciable deseo de estrenarla. Su recopilador, José Antonio Muñoz (Texto que aparece impreso en la contracubierta del libro).

¡Cantad alto! Oiréis que oyen otros oídos. ¡Mirad alto! Veréis que miran otros ojos. ¡Latid alto! Sabréis que palpita otra sangre. No es más hondo el poeta en su oscuro subsuelo encerrado. Su canto asciende a más profundo cuando, abierto en el aire, ya es de todos los hombres.» (Rafael Alberti)