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Charlas Con Un Vago Burlón

Charlas Con Un Vago Burlón

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• Presentación y comentario del libro "Charlas Con Un Vago Burlón" –escrito por Paloma Leyra– publicado por Lino Portela en el diario El País (9-I-2008):

«Sentado en una cafetería del centro de Madrid, Javier Krahe, a dos meses de cumplir 64 años, asume el título del último libro publicado sobre él, Charlas con un vago burlón. Sobre todo, cuando repasa, con tono pausado y voz profunda, su rutina matinal: "Me levanto a las 10.30. Me preparo un café con tres o cuatro galletas. Y si hay naranjas, me tomo una. Hoy me he tomado media mandarina. Me siento en el sofá. Y... nada... fumo. Una hora después enciento la tele y pongo el teletexto. Luego me ducho y me vuelvo a sentar en el sofá. Y fumo".

En Charlas con un vago burlón (18 Chulos), fruto de varios encuentros con la periodista Paloma Leyra, un lúcido y divertido Krahe habla de su mundo y todo lo que le rodea: religión, censura, política, amor, drogas... Una vida intensa la de esta ilustre antiestrella de culto. Un total de 35 años de carrera le han dado para 13 discos y más de 200 canciones. Lo último de Krahe es Querencias y extravíos, 11 nuevos temas grabados en directo incluidos en el libro. Como cada mes, el 30 de enero Javier Krahe volverá a la Sala Galileo de Madrid. Como casi siempre, con un vaso de whisky en la mano. "Nunca bebo agua en el escenario; no quiero preocupar al público", bromea. "No bebo por el día. Eso sí: si salgo, bebo bastante".

Que conste en acta que Krahe no es un vago integral. "Sólo de espíritu", puntualiza. "Cuando no estoy en activo puedo pasar horas y horas sin hacer nada. Tardo mucho en hacer canciones y, aun así, cuando las hago, me queda mucho tiempo libre". Cuando el veterano cantante -"Me gusta más que cantautor"- está en activo, son dos sus ineludibles obligaciones. La primera es jugar al ajedrez todos los lunes por la noche -"Sin lograr mejorar"- y, la segunda, una vez al mes, fichar desde hace 10 años en Galileo, donde, siempre puntual, desgrana su refinado, irónico y brillante repertorio repleto de humor, literatura y ardor sentimental.

¡Cantad alto! Oiréis que oyen otros oídos. ¡Mirad alto! Veréis que miran otros ojos. ¡Latid alto! Sabréis que palpita otra sangre. No es más hondo el poeta en su oscuro subsuelo encerrado. Su canto asciende a más profundo cuando, abierto en el aire, ya es de todos los hombres.» (Rafael Alberti)