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Aute, Lienzo De Canciones

Aute, Lienzo De Canciones

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»Aparece en escena con el porte enjuto y la expresión melancólica. Toma su guitarra y se apresta a dibujar el infinito con las alas del verso encabalgado a la noche. Todavía canta “Al alba” y logra que el auditorio se estremezca. Huye de la artificiosidad y elige la canción como forma suprema de conocerse a sí mismo, de cavilar y de alcanzar la belleza. También pinta, hace cine y escribe poemas. Se trata de Luis Eduardo Aute, viajero exquisito de las palabras, cantautor en la acepción más enriquecida de un término que algunos siguen cargando de prejuicios.

Con Serrat y Sabina viene a completar una especie de trinidad de la canción de autor en España. Su discografía revela la fuerza de su personalidad lírica y esa fuerza sobresale ya en los primeros discos, en obras tan redondas como "Rito" o "Espuma" que anteceden al periodo más público del artista, en la década de los años ochenta, lejanas ya las reticencias del creador tímido e intimista que rehuía de los escenarios. Este relato comienza en Manila, un 13 de septiembre de 1943, y termina hace unas horas cuando Aute se apresta a celebrar sus 50 años en el mundo de la música.

Luís García Gil (Cádiz 1974). En su ya fecunda obra se cruzan literatura, cine y canción con absoluta naturalidad. Como estudioso de Serrat ha sido reconocido por el propio cantautor. También colaboró por expreso deseo de Serrat en su cancionero integral "Algo personal". En esta faceta de estudioso de la canción, ha dedicado libros a Atahualpa Yupanqui, Jacques Brel, Javier Ruibal y Joan Isaac. Su relación con el cine incluye su libro dedicado a Truffaut en la colección Cineastas de Cátedra y el que dedicó a Don Siegel y a Clint Eastwood. Ha producido dos documentales, sendos homenajes a su padre, el poeta José Manuel García Gómez, y a Gonzalo García Pelayo. Como poeta ha publicado "La pared íntima", "Al cerrar los ojos" y "Las gafas de Allen".» (Texto publicado por Editorial Milenio.)

¡Cantad alto! Oiréis que oyen otros oídos. ¡Mirad alto! Veréis que miran otros ojos. ¡Latid alto! Sabréis que palpita otra sangre. No es más hondo el poeta en su oscuro subsuelo encerrado. Su canto asciende a más profundo cuando, abierto en el aire, ya es de todos los hombres.» (Rafael Alberti)