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Que A Todas Las Balas Se Les Haga De Noche

Que A Todas Las Balas Se Les Haga De Noche

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• Prólogo de Juan Carlos Mestre (Premio Nacional de poesía 2009):

«HAY PALABRAS...»

«Hay palabras que han sido hechas para ayudar a construir la casa de la verdad y voces cuyo encargo es de pronunciarlas bajo la intemperie, ante la indiferencia del mundo, para que sirvan de cabaña a las fugaces promesas de la historia de todos los sueños y de refugio a la esperanza que sigue esperando ante las puertas cerradas a la dignidad humana. En ese trabajo ha puesto Paco Damas la luz de sus noches y la fascinante creencia de los días que han dado calor a la belleza y aurora de justicia a los desamparados. Hay hombres cuyo encargo parecieran habérselo hecho las estrellas que guían a los caminantes, a los hermosos seres débiles que desde su disconformidad con todas las formas del mal hacen tan radical como delicadamente más bella la vida. Y hay canciones, es decir, el milagro de la alianza entre la poesía y la música, que salvan, que desatan los pies a los convictos, que rescatan a los náufragos de la razón y recolectan consuelo para el inocente. Son las manos del aire tendidas hacia los sojuzgados, son las voces sin boca de aquellos que tuvieron que callar cargados de razón y siguen exigiendo su derecho a la justicia. Es la voz alta de las restituciones civiles, las huellas de lo que permitirá seguir soñando a los seres del futuro, lo que se oye tras el eco de lo que canta Paco Damas.

Hay noche y hay día, pero hay noches en que las estrellas son salvavidas que llegan al mundo con el recado de otro abismo, noches donde los refugiados de todas las miserias del mundo encuentra el lugar de si mismo en el dios de las pequeñas cosas, en las palabras que guardan el secreto de lo que significa, de lo que debieron significar en momentos de necesidad y no lo hicieron, las palabras que ruegan misericordia y siguen implorando piedad. Paco Damas está de pie, en la asamblea de esas vocales que cantan la conducta de lo justo, del lado de los que sufrientes no tienen otra cosa sobre la Tierra que las raíces de su propio dolor. Escuchar a Paco Damas es volver a oír la desapercibida voz de los bienaventurados. Palabras, palabras elevadas por la cometa del canto hasta el inmóvil cielo de las criaturas inocentes. La canción de quienes ante la historia nocturna de las víctimas encienden la luz redentora de la memoria, los faros de la utopía, las estaciones de regreso a la ilusión de los que aún vagan mortificados y anónimos por los extrarradios del olvido.

En la voz de Paco Damas está también la sonriente voz de los sencillos, aquellos en los humildes apeaderos de la felicidad donde el mendigo del mediodía toca la armónica y el canto de los pájaros de la promesa es el definitivo y esperado rumor de las viejas promesas que algún día ilusionaron el mundo con las ideas de la igualdad.

Basta que Paco Damas cante para que los árboles abran sus ojos, para que los oscurecidos vean el relámpago que súbitamente anuncia la generosidad de las lluvias, para que el cielo abra sus manos y las leyes invisibles del agua desciendan sobre las hambrunas. Es la voz que resiste y la voz que provoca, la voz que sigue exigiendo sobre la Tierra las anticipaciones el trigo que abrazará el hambre de los amadores.

Y no hay tarea más digna que esa para el ser humano, cantar ayudando, empujar con la belleza el carro de heno de los vecinos de la primavera. Es el oído de quien tiene abierta a todas horas la puerta sin negocio de su corazón, aquí donde nada se vende sino que se ofrece un caminito a la felicidad, un pararrayos para el arco iris de los sueños pendientes de ser soñados. Cada canción de Paco Damas es un puente hecho con tablas del árbol de la tinta, por él, sobre el río de todos los corazones olvidados, cruzan de vuelta a su lugar en la imaginación los solitarios, los vencidos, los que se amaron en los libros carbonizados por la intolerancia, los ciudadanos sin alas que aún esperan testimoniar la inocencia de cuanto no pudo ser su vida en la otra orilla del crepúsculo.

Es la dignidad de lo memorable lo que habita esta casa de música y palabras que ha levantado Paco Damas sobre los desiertos éticos de una época donde todo gesto de fraternidad pareciera un gesto excesivo. Es la generosidad en años de usura, es la voluntad del remoto y más bello y necesario de los encargos que haya podido tener el arte desde que en la historia de la cultura tiene conciencia de su tarea: ofrecer con rotunda delicadeza una persistente resistencia al mal, entrometerse sin ninguna discreción en el dolor humano. Amanece en estas canciones, un botiquín de consolación para la angustia universal de cuanto injusto pareciese hoy lo infinito. Lo sabe Paco Damas, lo supieron los poetas que con él, en él, cantan, y cantando ponen a salvo la memoria de lo que nunca pudo ser: “que a todas las balas se les haga de noche” .

Sale el sol de la vida sobre las creaciones de Paco Damas, y es entonces la existencia de los metales inoxidables de la emoción lo que se hace presente en los dones de su voz, amiga de quienes llevan un ramo de silbidos en la claridad de la desobediencia de su frente. Porque Paco Damas es un poeta con los bolsillos llenos de campanas de aldea, un poeta que ante el humilde vino de taberna supo hace brotar la fuente donde la sed de los encantamientos vuelve a ser zapato, olivo, niño, escuela. Palabras, canciones, más que eso, voces de Paco Damas capaces de lo maravilloso: echar a gorrazos del mundo los criminales espectros de la guerra y darle los buenos días a las rosaledas sin dueño del alba.

Adiós, tristeza, bienvenida íntima luz de la música, gratitud de la vida con lo emocionante y lo bello, las alas con que Paco Damas pone una vez más en vuelo al más inmortal e innegociable sueño de las personas: la libertad, las nubes, las estrellas, los caminos sin dueño hacia la libertad. Abre la ventana, cierra los ojos, está lloviendo la voz, los versos de Paco Damas sobre los campos de la esperanza y los mares interminables de los que navegan con semejante pasión por la ternura y la tormenta. Así es lo que canta, tal como los fraternos se saludan y los amantes se abrazan y el otoño llueve y las nieves perdonadas cubren de amor invisible las manchas de la guerra. Paco Damas, la voz de lo absolutamente necesario, un ciudadano que es multitud en la conciencia de otras sombras en busca de rostro, un poeta en la alta, dulce, ardiente vigilancia de la poesía, el remoto idioma de la promesa.»

• Acompaña al disco una "Propuesta didáctica". Ests es su cubierta:

         

Canciones disco: 

1. Paz (Federico Mayor Zaragoza - Paco Damas).
2. Canción para los refugiados (Con Mónica Molina) (Paco Damas).
3. Que a todas las balas se les haga de noche (Paco Damas)
4. Trigo y agua, no se comen las palabras (Con Amparo Sánchez) (Paco Damas).
5. Llevo el dolor del mundo por sombrero (Dolors Alberola - Paco Damas).
6. No quero (Ángela Figiera - Paco Damas).
7. Ayúdame a cruza el río (Paco Damas).
8. Llévame ante el dios de la guerra (Paco Damas).
9. Nos queda la palabra (Blas de Otero - Paco Damas).
10. La poesía es un arma cargada de futuro (Gabriel Celaya - Paco Damas).
11, Guerra, tristes guerras (Miguel Hernández - Paco Damas).
12. Preguntas (José Manuel Caballero Bonald - Paco Damas)

Músicos, equipo técnico y colaboraciones: 

• Paco Damas: Voz.
• Antonio Toledo: Guitarras, charango, bouzouki y coros.
• Iván Mellén: Batería y percusión.
• Guillermo Morente: Contrabajo y bajo eléctrico.
• Luis Fernández: Piano y teclados.
• Andreas Prittwitz: Saxo tenor, soprano y clarinete.
• Chris White: Violonchelo.
• Marta de la Aldea: Coros.
• Coro El Caracolar: Coros en "Paz".
• Mónica Molina voz en "Canción para los refugiados"
• Amparo Sánchez: Voz en "Trigo y agua".
• Banda sinfónica provincial de Música de Ciudad Real: "Paz"-Bonus track.
• Producción: Antonio Peña y Paco Damas.
• Producción artística: Antonio Toledo.
• Arreglos y dirección musical: Antonio Toledo.
• Técnico de sonido: Fernando Romero.
• Mezclas: Fernando Romero y Antonio Toledo.
• Coordinación de producción: Antonio Peña y Antonio Toledo.
• Grabación Fernando Romero