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De La Luna Y El Sol

De La Luna Y El Sol

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• Texto de Ignacio Martínez –director artístico del disco– que aparece impreso en la contracubierta del LP:

"De la luna y el sol" es una obra de héroes, de románticos y de enamorados. Un disco de canciones de amor, en el que la estrella más brillante es "Campo de amores" dedicada a su mujer (Alicia) y que aparece como una de sus aportaciones genuinas a la canción andaluza.

«... Es preciso que Andalucía recuerde tantas luchas vividas por seguir siendo ella y vuelva en sí de su desprecio histórico que la hizo siempre ser malentendida... La reina descalza, la hermosa reina todavía harapienta, se incorpora de su duermevela, levanta con sus manos encallecidas el espejo mágico casi olvidado ya, reconoce las iluminadas facciones, empuña la bandera de su dominio, una bandera en la que no se sabe si a la esperanza la representa el verde, como suele, o el blanco, que es lo que está por hacer todavía. La reina se levanta ágilmente y rompe a cantar con la voz hecha júbilo...». Este fragmento del emocionante discurso de Antonio Gala en la inauguración del Congreso de Cultura Andaluza el 2 de abril de 1978 en Córdoba, nos da una idea de por qué Carlos, a raíz de aquellas palabras, dedicó este tanguillo a Andalucía: "A una bella durmiente" es una canción de amor a la Patria Andaluza.

"La gacela de la raíz amarga" es uno de los veintiún poemas del "Diván del Tamarit" (1936) de Federico García Lorca. Carlos le ha puesto música a nueve y quiero completar el canto de todo el libro. Con esta gacela son tres los poemas del Diván que graba: en el "Crónicas Granadinas", su anterior álbum ya aparecen dos casidas lorquianas.

Un dibujo de "José María" (José Pelagio Hinojosa - José María Hinojosa - José María el Tempranillo) aparecía en el interior de la carpeta del segundo LP de Carlos, a la izquierda de uno de los Siete Niños de Écija (a cuya partida perteneció el propio José María en su juventud). Aquel a modo de homenaje se concreta ahora con estas sevillanas del siglo XVIII recopiladas por García Lorca. "El salteador de caminos", que inventó el peaje mucho antes que Andaluza de Autopistas, dignificado y ennoblecido por la leyenda, es un héroe romántico. "El Tempranillo" es el inventor de un sistema bandolero mucho más fino que consistía en dejar pasar libremente a los pasajeros que le pagaban tributo. Vamos, que implantó una especie de cinturón de seguridad obligatoria (por lo que apretarse en cinturón...) e ineludible. Tanto que hasta el servicio oficial de Correos le pagaba una tasa para que no interviniera los vehículos de la correspondencia. José María es otro rey andaluz, "El Rey de la Sierra Morena", que le negó en su territorio el pan y la sal de la soberanía al mismísimo Fernando VII (el monarca que importó de Francia los sistemas de política y fuerzas de Orden Público: los dos, el borbón absolutista y el bandido generoso, unidos por el destino, murieron con el intervalo de una semana –primero José María y después Fernando– en septiembre de 1833. Un año antes, el rey Fernando había indultado al valiente caballista de Jauja.

Once años después de las muertes de "El Tempranillo" y el Deseado, nacía de la pluma de Zorilla el antológico personaje de "Don Juan". Carlos Cano se acerca a la figura del burlador sevillano, situándolo en la actualidad en un París de cartón piedra y, muy en su papel de ciudadano del progreso, tratando de olvidar. Carlos nos saca al protagonista de su embelesamiento romántico y nos presenta a Don Juan soñador sentimental lleno de pasión, sabiéndose acabado y pasado de moda. Y así, nos canta "El último bolero" en París.

"Al Mutamid" (Al Mutamid Alalá Almunayad Binarar Alá), abadi oriundo del sur de Arabia, fue uno de los más importantes reyes andaluces. Es, por otra parte, en un disco de reyes y personajes románticos, una figura envuelta en leyendas. Y uno de nuestros poetas más admirables. Ocupó el reino de taifa de Sevilla desde 1068 hasta 1091 y fue suegro del rey castellano Alfonso VI. Tras perder su trono en manos de los almorávides en 1091, fue conducido a la adea berberisca de Agmat, en el Atlas marroquí en donde acabó sus días en medio de lamentos y amarguras, añorando sus palacios y olivares andaluces. Sus descendientes todavía cuidan su tumba en el Marruecos actual. Blas Infante (padre de la Patria Andaluza), quien visitó incluso su tumba en Agmat, le dedicó una obra de teatro en 1920. Obra que permanece, aún hoy, inédita.

Cuando a finales de 1979 subió la contaminación atmosférica de Madrid hasta el límite de peligrosidad que marca la ley (400 microgramos de anhídrido sulfuroso por metro cúbico de aire), la televisión, la radio y todos los periódicos de la capital del reino pusieron el grito en el cielo: que si hay que decretar el estado de emergencia, que si la contaminación puede asfixiar a Madrid, que si patatín, que si patatán. En Huelva todavía se pueden estar riendo: un año antes de que se armara tanto follón con la contaminación capitalina, llegaron a 6.087 microgrammos por metro cúbico. No pasó nada. Ni la televisión entrevistó a ministros ni directores generales, ni la prensa de la capital votó a tal. La cosa es que no fue un hecho aislado, en el año 78 se produjeron sesenta y dos situaciones de emergencia en esta capital andaluza. Y Huelva no tuvo televisión, pero ahora tiene esta canción de amor y esperanza de Carlos Cano.

El descubrimiento de Paolo Conte es mérito de Lluís Llach. Su vuelta de San Remo, tras recoger el premio Tenco, coincidió con una visita de Carlos a su casa. Juntos compartieron el entusiasmo por una grabación que LLuís había hecho en un recital de Conte y decidieron darlo a conocer en España. Esa es la pequeña historia de la adaptación de Carlos del "Gelato al limón". Paulo Conte es un abogado italiano, de unos cincuenta años, magnífico pianista, vecino de Asti, a quien imaginamos como un bohenio vitalista y jondo brechtiano,

El deseo, la vida, la muerte y el amor son protagonistas del epílogo del disco. "Siempre", como en el primer álbum "Viva la grasia", pertenece a la vertiente dramática de la creación de Carlos limitada, de un tiempo a esta parte, por la identidad y personalidad de sus canciones andaluzas.

Canciones disco: 

1. Campo de amores (Carlos Cano).
2. A una bella durmiente (Carlos Cano).
3. Gacela de la raíz amarga (Federico García Lorca - Carlos Cano).
4. José María (Carlos Cano).
5. El rey Al-Mutamid dice adiós a Sevilla (Carlos Cano).
6. Huelva mía (Carlos Cano).
7. El último bolero (Carlos Cano).
8. Un helado de limón (Paolo C onte).
9. Siempre (Carlos Cano).

Músicos, equipo técnico y colaboraciones: 

• Ignacio Martínez: Dirección artística.
• Jesús Miranda: Arreglos, dirección musical y guitarra andaluza.
• Gonzalo García Pelayo, Julio Palacios e Ignacio Martínez: Producción.
• Antonio Moreno: Batería.
• Manuel Fernández: Saxo alto y flauta.
• Manolo Aguilar: Bajo.
• Juan Cerro: Guitarra eléctrica.
• Paco Cepero: Guitarra flamenco.
• Rafael Morales: Guitarra flamenco.
• Eduardo Leiva: Piano.
• Fernando López: Laúd.
• Modesto Escribano: Clarinete.
• Miguel Sáez: Oboe.
• Miguel Iniesta: Mandolina.
• Eduardo Medina: Bajo.
• Miguel Ángel Barona: Bajo.
• Pepe Tejera: Solina.
• Mariano Rico: Percusión.
• Pablo Ceballos: Viola.
• Ángel González: Cello.
• Juan Luis Jordá: Violín.
• Eduardo Sánchez: Violín.
• Enrique Parra: Contrabajo.
• Arturo Fornés: Trompeta.
• Loli Heredia y Marta Heredia (de “Vuelo Blanco”): Coros.
• Ángel Gil y Luis Miguel González: Ingenieros de sonido.
• Antonio Lomas: Ayudante sonido.
• Gigi: Fotografía.
• Machín: Dibujo y diseño.