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Cantar I Callar

Cantar I Callar

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• En la carpeta de este disco –inicialmente editado en Francia– apareció el siguiente texto de Ovidi Montllor dedicado a Labordeta:

Benvingut José Antonio Labordeta! / Una altra flor naix dins l’esbarzer, i això és motiu de benvinguda. / Que les arrels et siguen ben profundes, (i no dubte que ho són) per a suportar, serè, mil i una destrosses, i tornar a florir totes les primaveres i tardors, tots els hiverns i estius. / No conec massa el teu País. La seua gent, els seus customs… / Vivim en cambres diferents. Però al lloguer el paguem al mateix amo. I et considere, per tant, molt dignamente amic-company. VEÍ MEU. / Potser demà et demanaré una tasseta de sucre. I jo estaré disposat a donar-te el que siga. I al contrari, si tu vols: no es tracta de qui és el primer. Es tracta de ajudar-se i ajudar a aquells que ho necessiten. Tu ens ajudes. Per tant: BENVINGUT SIGUES! / Sentint-te a Tu ens apropem a Tu i a la gent de casa teua. / Què més volem? / Benvingut sigues!, perquè, com diuen al meu poble: "Quant més sucre, més dolcet".
I el regust d’avui és molt amarg. / Ovidi

(¡Bienvenido José Antonio Labordeta! / Otra flor nace dentro de la zarza, y eso es motivo de bienvenida. / Que las raíces te sean bien profundas (y no dudo que lo son) para soportar, sereno, mil y un destrozos, y volver a florecer todas las primaveras y otoños, todos los inviernos y veranos./ No conozco demasiado tu País -Aragón-. Su gente, sus costumbres… / Vivimos en habitaciones diferentes. Pero el alquiler lo pagamos al mismo amo. Y te considero, por tanto, muy dignamente amigo-compañero. MI VECINO. / Quizás mañana te pediré una tacita de azúcar. Y yo estaré dispuesto a darte lo que sea. Y al contrario, si tu quieres: no se trata de quien es el primero. Se trata de ayudarse y ayudar a aquellos que lo necesitan. Tú nos ayudas. Por tanto: ¡BIENVENIDO SEAS! / Sintiéndote a Ti nos acercamos a Ti y a la gente de tu casa./ ¿Qué más queremos?/ ¡Bienvenido seas!, porque, como dicen en mi pueblo: "Cuanto más azúcar, más dulcecito". / Y el regusto de hoy es muy amargo. / Ovidi).

• Igualmente apareció el siguiente texto-presentación de Manuel Tuñón de Lara:

“Digámoslo de entrada, sin rodeos, sin eufemismos. José Antonio Labordeta, aragonés de cuerpo entero, con rotunda conciencia de serlo, cantor y poeta, es un valor de la cultura española de nuestros días. De esta afirmación está ausente todo tremendismo verbal y toda hipérbole. Hablamos de la cultura en su hondo sentido de saber popular que le daba Machado. Definía éste el folclore por boca de Juan de Mairena: «lo que el pueblo piensa y siente, tal como lo siente y piensa, y así como lo expresa y plasma en la lengua que él, más que nadie, ha contribuido a formar». Eso es el folclore auténtico y sin trampantojos. Y pocas veces viene tan a punto esta expresión, porque canto y poema de José Antonio Labordeta son la negación de ese otro mal llamado folclore, sofisticado y envilecido, conformista y deformante, que es una caricatura del sentir popular para solaz de mediocres escapistas.

José Antonio Labordeta vindica tierra y hombres de Aragón de más de un siglo de tópicos chabacanos y de espejos deformantes. Ahí está, con su guitarra, con su voz recia y bien timbrada, con su poesía, hincado en Aragón, desde el Pirineo hasta Javalambre, desde el Moncayo hasta el Ebro. Su voz y su canto son, a la vez, la voz de los leñeros, los masoveros, los segadores y tantos otros que se fueron «con rabia… de abandonar lo que se ama». Unos, hacia «tierra al este / donde se trabaja y paga»; otros, hacia Francia. La voz de tantos que no volverán a sus tierras donde el jaramago crece entre muros derruidos o donde aguarda en vano la anciana madre.

Al cantar, Labordeta, define Aragón, solar y paisaje; luego, a sus hombres, con dolor y amor, sus sequías agosteñas, sus cierzos helados, y, a veces, su inmensa desesperanza. Labordeta no inventa nada, ni propone nada. Cuenta y canta lo que pasa. Que nadie se engañe; estamos aquí muy lejos de cierta «canción protesta» de moda, superficial y no comprometida. Y es que en toda actitud cultural hacia lo popular caben dos posibilidades: «ir hacia el pueblo o «sentirse en el pueblo». La canción de Labordeta pertenece a la segunda: está entrañablemente «dentro» del pueblo.

Dos canciones exigen una mención particular. Una «El Poeta», dedicada por José Antonio Labordeta a su hermano Miguel, muerto el 1 de agosto de 1969, en plena madurez creadora. Miguel, víctima de una de esas inconfesables conspiraciones del silencio, a quien ya muerto, se está empezando a hacer justicia. Se fue, pero su voz qudó, «contra tantos siglos de dolor».

José Antonio Labordeta se alza también contra el silencio. Con él, el silencio «intrahistórico» se hacer ahora voz que emerge de los hondones de la tierra aragonesa. Se hace, como quiso el poeta «palabra en el tiempo». «Palabras» es más que una canción, es una profesión de fe; es llanto y risa, vida y muerte en "palabras" que son gritos, porque llega un límite en que sólo el grito da la medida de la escala humana.

La tragedia del aragonés, forzado a abandonar su paisaje y su labor no es nueva; las causas tampoco. Durante los años de la primera guerra mundial Huesca y Teruel estuvieron en cabeza, en números relativos, de la emigración. Al terminar el decenio de los años cincuenta Zaragoza ocupaba el quinto lugar de emigración de las provincias españolas. En los últimos diez años hay despoblación, en cifras absolutas, de Huesca y Teruel; en Zaragoza crecen la capital y alguna zona y se despuebla las restantes. Se despueblan como otras tierras de España. Tenía que ocurrir y Labordeta lo canta tan veraz como desgarradoramente: «Para la navidad la oliva, / para el verano la siega , / para el otoño la siembra, / para primavera nada».

Para primavera, «nada». Desoladora verdad del agro tradicional, verdad escueta que hiere con la desnudez de sus dos sílabas. Largos decenios de encuestas, de proyectos, de informaciones rurales ¿y qué? «para primavera nada»; eso es todo. A eso le llaman técnicamente desempleo estructural"; son ochenta o cien jornadas laborales perdidas. Labordeta lo llama hambre y camino, viento y sol, tristeza que no te deja más que tumbarte a morir o «el camino como consuelo».

Aragonés, sí; hispánico, también ¿Cómo no pensar en la intrahistoria unamoniana al escuchar a Labordeta? ¿Cómo no evocar los hombres «que se levantan a una orden del sol y van a sus campos a proseguir la oscura y silenciosa labor cotidiana y eterna»? ¡Ay don Miguel, que eterna no era y se te partiría el corazón de verlos marchar hacia la ciudad, que tú llamaste «bullanguera» o hacia el exilio, que tú conociste y desde donde pedías que llevaran tu cuerpo «al páramo que se hermana con el cielo»!

«No habrá nunca silencio» dice José Antonio Labordeta en su poema "Treinta y cinco veces uno". No, no lo habrá nunca. Porque hay pueblo, porque hay y habrá sol en las bardas, porque hay quien, como él, crea y canta lo que todos sienten.

Escuchemos a José Antonio Labordeta; nuestras palabras sobran ya. Las suyas bastan.»

Canciones disco: 

1. Aragón (José Antonio Labordeta)
2. Todos repiten lo mismo (José Antonio Labordeta)
3. Los masoveros (José Antonio Labordeta)
4. Yo soy igual (José Antonio Labordeta)
5. Los leñeros (José Antonio Labordeta)
6. Palabras (José Antonio Labordeta)
7. Las arcillas (José Antonio Labordeta)
8. El poeta (José Antonio Labordeta)
9. Cuando se agosta el campo (José Antonio Labordeta)
10. La vieja (José Antonio Labordeta)
11. Por el camino del polvo (José Antonio Labordeta)
12. Dónde se van (José Antonio Labordeta)
13. Canción para una larga despedida (José Antonio Labordeta)

Músicos, equipo técnico y colaboraciones: 

• Voz y guitarra: José Antonio Labordeta.
• Arreglos: José Lluís Moraleda.
• Director técnico: Salvador Pueyo.
• Ilustración: Gonzalo Tena.
• Diseño: J. Fornas.