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YO POETA DECLARO: CRISTIAN PINÉ

                                             

Nací en Móstoles en 1991 en un día caluroso y de poca trascendencia. Después de acabar mis estudios parvularios en respeto a los demás y en limpiarme el tomate de la boca después de comer macarrones con un merecido PA, me gradué en filología hispánica en la UCM e hice un máster sobre lingüística del español en la UAM. Actualmente me gano la vida como binarizador de palabra o, si lo prefieren, como lingüista computacional.

He asistido a varios cursos literarios y he impartido el taller “Breve taller de poesía breve” en la UCM. También he participado en festivales de poesía como el Expoesía de Soria y he organizado y presentado varios recitales como La primavera soluble, un recital-homenaje a Aníbal Núñez en Salamanca con motivo del veinticinco aniversario de la muerte de poete.

Mi concepción sobre la poesía se ha ido deformando gracias a Carlos Edmundo de Ory, Charles Mingus, Juan Goytisolo, Caravan, César Vallejo, Luisa Castro, Traffic, Larrea, Kubrick, Jethro Tull, Ullán... Como podéis ver, personas clave de diferentes géneros artísticos que despiertan en mí la necesidad de imitarlos para después separarme, aunque, en muchas ocasiones, con lamentables resultados.

Algunos de mis poemas pueden encontrarse en la antología Poetas en Libertad 8 (Poesía eres tú, Madrid, 2009), en El Nombre de los Peces (La Piscifactoría, Madrid, 2009), en A tu encuentro (Corona del Sur, Coleccion "Poesía en la distancia", 2012) y en Transatlántica (2013). En noviembre de 2012 publico mi primer poemario, "Mecánica del Canto" (Amargord Ediciones). Dos años más tarde, como parte de la exposición Poetry Will Be Made By All! , publico "Al Envés De la Voz" (LUMA Fundation / 89plus).

Ah, si quieres visitar mi blog, pincha en el siguiente enlace: www.cristianpine.com

                                                         

                                                             

Dos poemas de Cristian Piné:   

                                            

                                                                  

«Y ocurrió que quienes tenían voz para expresar la esperanza de los adormecidos rebuscaron entre las piedras para encontrar de nuevo el vocablo preciso, la frase acertada, el redoble de conciencia... Nuevos bardos recordaron que su oficio consistía en importunar con la solicitud de quien no se resigna a ser mendigo, en el tono bronco de quien sabe exigir lo que le corresponde» (Carlos Álvarez)