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YO POETA DECLARO: Adriana Bañares

                                         

Me llamo Adriana, nací en Logroño en 1988 y he tenido una vida en la que han estado implicados varios lugares y muchas personas. ¿Esto importa?

Con trece o quince años quedé tercera en un concurso de relato breve de mi ciudad y pensé que igual no se me daba mal la cosa, así que me dediqué a escribir relatos y fui ganando algún concurso de la comarca. Y es que siempre he estado escribiendo. Exceso de ego, tal vez. La cosa es que tengo mi vida de los 13 a los 18 escrita a mano en casi veinte diarios, porque era así de intensa en la adolescencia.

Cuando llegué a la universidad, me di de bruces con la blogosfera y tiré la llave. Empecé a publicar mi vida en un blog, “La niña de las naranjas”. El blog sigue, y a veces lo actualizo, más por una cuestión de nostalgia que por otra cosa. En el año 2010, cuando el blog ya tres añitos en activo (y tan en activo), se me ocurrió recopilar las mejores entradas y presentarlas como proyecto de libro a las becas para jóvenes artistas “Con Proyección” que convocaba el Ayuntamiento de Logroño. Caí en gracia y gané, así que ese mismo año salió mi primer libro “La niña de las naranjas” con Ediciones Emilianenses. 

Después de aquel libro, llegaron otros, pero más alejados del blog y del cachondeo, porque en algún momento de la historia mi cabeza hizo crack y me centraba más en las emociones que en los hechos. Imagino que este acercamiento a la poesía tuvo que ver con haber entrado a formar parte del colectivo literario COLMO, organizador del festival de poesía Versátil.es. Esto era en Valladolid. Es que estudié en Valladolid, que no lo he dicho. Pero eso. Entre 2006 y 2011, estudié Filosofía en la universidad de Valladolid y formé parte de este colectivo literario que se reunía los miércoles por la tarde en el departamento de Literatura para hablar de poesía. Claro, qué me vas a contar. Caí con todo el equipo.

Primero llegó “La involución cítrica” (Origami, 2011), un libro que reunía tanto relatos breves como poemas.  En el 2012, con la Fundación Jorge Guillén,  y dentro de la colección Maravillas Concretas que coordina el poeta Eduardo Fraile, apareció “Engaño progresivo”, un poemario sobre la niñez y la adolescencia.  En 2013 llegaría “Ánima esquiva”, un poemario sobre monstruos interiores, también con Origami y reeditado un año después con Excodra Editorial. El último poemario publicado hasta ahora ha sido “Ave que no vuela muere” (Oblicuas, 2015). 

Aparte de escribir poemas, también he coordinado cositas. En 2014 salió la antología de poesía erótica “Erosionados”, que coordiné para la editorial Origami.  

Por otro lado, desde el 2009 edito con Patricia Maestro la publicación independiente y gratuita La Fanzine. Entre 2013 y 2014, emití un podcast sobre literatura underground y publicaciones alternativas. Se llamaba Fosfatina y se emitía en directo todos los miércoles desde la emisora CCK.

También en 2013, se me ocurrió abrir una librería en Logroño. La librería se llamaba La Plaquette y estaba especializada en todo lo que no se vende: poesía, cómic europeo, relato breve, libros de artista y otras vainas muy bonitas pero muy poco rentables. La bonita historia romántica murió al llegar el verano. Así que me vine a Madrid a buscarme la vida y introducirme de lleno en la vida poética de la ciudad.

Ahora estoy inmersa en mi proyecto editorial: Aloha. He sido bloguera, fanzinera, poeta, antóloga y librera. Pues qué quieres. Tenía que montar una editorial. Era la consecuencia lógica. 

Blog Adriana Bañares: HYPERLINK "http://awixumayita.blogspot.co.uk/"

(Foto de cabecera de Carlos Traspaderne.)

                                             

Dos poemas de ADRIANA BAÑARES

         

                          

«Y ocurrió que quienes tenían voz para expresar la esperanza de los adormecidos rebuscaron entre las piedras para encontrar de nuevo el vocablo preciso, la frase acertada, el redoble de conciencia... Nuevos bardos recordaron que su oficio consistía en importunar con la solicitud de quien no se resigna a ser mendigo, en el tono bronco de quien sabe exigir lo que le corresponde» (Carlos Álvarez)