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Pablo Guerrero

Pablo Guerrero

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Biografía

Pablo Guerrero vivió los primeros años de su vida en Esparragosa de Lares, pueblo de la provincia de Badajoz en el que transcurrió su infancia y su preadolescencia, y en el que cursó sus estudios primarios. 

«Creo que en mi caso –afirma Pablomi origen me ha marcado profundamente. Procedo de una familia de agricultores en la que, además de mis padres, éramos cinco hermanos. Yo viví en el pueblo hasta prácticamente los diecisiete años, o sea que he mamado el mundo rural, me he criado en él, y con él me identifico por completo».

Esta identificación de Pablo con el mundo y con la experiencia rural se pone de manifiesto sobre todo en el contenido de sus primeras canciones; canciones grabadas en cuatro singles que fotografían sus raíces y su sensibilidad.

Cuando Pablo Guerrero finalizó sus estudios primarios, abandonó Esparragosa y se trasladó, primero a Badajoz, y, posteriormente, a Sigüenza (Guadalajara), para "hacer" la Educación Secundaria y la carrera de Magisterio.

En 1967, siendo ya "maestro", Pablo fijó su residencia en Madrid, donde empezó a trabajar como maestro, se matriculó en la facultad de Filosofía y Letras, recibió clases particulares de música y empezó a componer sus primeras canciones.

En 1969, tras entrar en contacto con Manolo Díaz –que en aquel momento estaba poniendo en marcha el sello discográfico "Acción"–, se presentó en el Festival de Benidorm con su canción "Amapolas y espigas", y obtuvo el premio a la mejor letra y el segundo puesto en la clasificación general.

Aquel éxito supuso el punto de arranque de su carrera como cantante, y sobre todo, de su apasionante y lucidísima aventura poética.

Entre 1969 y 1971, Pablo grabó los cuatro singles anteriormente mencionados; discos publicados en el sello discográfico "Acción", en los que contó con la colaboración de Carlos Montero cono arreglista.

A lo largo de 1972, Pablo experimentó una progresiva evolución musical que le llevó a plantearse empezar a componer canciones con nuevas sonoridades y de temática más urbana. Etapa creativa en la que contó con la colaboración y con la amistad, del magnífico guitarrista, Nacho Sáenz de Tejada, fallecido en octubre del 2013.

Uno de los resultados de aquella evolución fue la canción "A cántaros", que pronto se convirtió en una especie de himno a la libertad y a la esperanza en la lucha contra la dictadura y que le dio nombre a su primer LP editado en 1972: "A cántaros" (Acción).

Tras la grabación de "A cántaros", Manolo Díaz dejó el sello discográfico "Acción", y Pablo se puso en contacto con Gonzalo García Pelayo, que planeaba la creación del sello discográfico "Gong", en Movieplay, y, sin dudarlo decidió que se incorpora al proyecto.

Pablo Guerrero. Fotografía de Juan Miguel Morales.

Pablo Guerrero. Fotografía de Juan Miguel Morales

El 2 de mayo de 1975, Pablo Guerrero cantó en el teatro Olympia, de París, concierto que fue grabado en directo y que se editó, ya con el sello "Gong", poco tiempo después. 

Pablo Guerrero. Fotografía de Carlos Bullejos

Pablo Guerrero. Fotografía de Carlos Bullejos

Tras su actuación en el Olympia, Pablo cantó en Venecia y en Alemania, y en 1976 grabó su tercer LP, titulado "Porque amamos el fuego" ("Gong". Movieplay),

En 1978, Pablo Guerrero grabó un nuevo disco de carácter más reivindicativo, titulado "A tapar la calle" ("Gong". Movieplay); disco festivo en el que anuncia y proclama "a bombo y platillo", los nuevos tiempos que se inauguraban en España con la llegada de la democracia.

Realizada aquella grabación Pablo vivió un período de retirada discográfica que duró aproximadamente siete años. Durante ese tiempo, continuó escribiendo sus poemas y se abrió al conocimiento y a la investigación de nuevas formas de expresión musical contando con colaboraciones extraordinarias como la Orquesta de las Nubes, integrada por Suso Saiz, María Villa y Pedro Estevan.

El resultado de todo aquel proceso concluyó en 1985 con la edición de su disco titulado "Los momentos del agua" (Fonomusic) –producido por Antonio Resines– quizá uno de los más bellos de su discografía.

Tres años después de la publicación de "Los momentos del agua", Pablo decidió unirse a Suso Saiz –creador de la Orquesta de las Nubes y uno de nuestros más importantes músicos contemporáneos– y enriqueciéndose de su inspiración y de su sensibilidad consolidó su auténtica identidad musical proyectada en sus sucesivas grabaciones: "El hombre que vendió el desierto" (1988), "Toda la vida es ahora" (1992), "Alas" (1995), "Los dioses hablan por boca de los vecinos" (2000) –bellísimo libro-disco prologado por Fanny Rubio e ilustrado por Marisa Casado, Miguel Copón y Jero Álvarez–, y el l titulado "Sueños sencillos"; conjunto de once canciones que giran en torno a lo que Eduardo Galeano llama "nuestro derecho a soñar", experiencia que es clave en el pensamiento y en la obra del poeta-castor extremeño.

Cinco años más tarde, en 2005, Pablo publicó un precioso álbum al que tituló sencillamente "Plata", álbum compuesto de doce canciones musicalizadas en esta ocasión por Luis Mendo, Suso Saiz, Bernardo Fuster y Leo Minax; disco del que, Fernando Neira, crítico musical del diario El País, afirmaba: «Pablo Guerrero en plenitud […] «"Plata" acaricia al oyente con un poemario arrebatado y encendido, versos de belleza y hondura como ya casi no se escuchan en la canción de autor peninsular».

Y de "Plata" a "Luz de tierra" (2009) –disco en el que Pablo canta a quince poetas extremeños de ahora–, el doble disco-libro "Lobos sin dueño" (2013) y más reciente un bellísimo disco titulado "Catorce ríos pequeños" (2015) que recoge catorce maravillosas canciones.

Con independencia de su obra discográfica, Pablo tiene publicados varios libros de poemas, entre ellos, "Canciones y poemas" (1989), "Donde las flores se convierten en agua" (1999), "Tiempo que espera" (2002), "Mi laberinto" (2003), "Los rastros esparcidos" (2003), "Pablo Guerrero, un poeta que canta" (2004), "Viviendo siglos" (2006), "Escrito en una piedra" (2007), "Los cielos tan solos" (2010), ¿No son copos de nieve? (2012), "Sin ruido de palabras" (2014) y "Las letras de Morella!" (2014)

Antonio Marín Albalate también le ha dedicado un precioso libro titulado "A Pablo Guerrero en este ahora".

«Cantemos como quien respira. Porque eso es la libertad, porque es decir que somos quienes somos, porque eso es el amor: respirar o cantar. Porque ambas cosas son la misma: Poesía» (Gabriel Celaya)