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Mayte Martín

Mayte Martín

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Biografía

MAYTE MARTÍN, nombre artístico de María Teresa Martín Cadierno, nació en Barcelona el 19 de abril de 1965, de madre catalana, barcelonesa, y padre andaluz, malagueño. Creció en el popular barrio barcelonés de Poble Sec, allí, en la casa de sus padres, desde muy niña escuchaba discos de Juanito Valderrama, la Niña de la Puebla, Marchena… y el flamenco producía en esa niña una emoción que le hacía llorar de sentimiento, así comenzó la pasión de Mayte por este género, en particular, y por la música, en general, era el germen de la futura cantaora, cantante de boleros y compositora.

«Todo empezó así, yo cantaba en mi casa, para mi familia, mis padres, y mis tíos. Hasta que un día, un compañero de trabajo de mi padre dijo: "Martín ¿tú no dices que tu niña canta? ¿Por qué no la presentas a este concurso que organiza el híper?", me lo preguntó mi padre, le dije que sí, y ese fue el inicio, mi primera vez. Efectivamente, gané una bicicleta y un televisor portátil»

Fue formándose y evolucionando en las peñas flamencas de Cataluña durante sus primeros años de joven cantaora. A principios de los ochenta empieza a dedicarse profesionalmente a la música, repartiendo su pasión entre el bolero y el flamenco. En 1987 se alzó con la Lámpara Minera, máximo galardón del prestigioso Concurso Nacional de La Unión (Murcia), con lo que su nombre empezó a sonar en el ámbito flamenco. En 1988 comienza su proyección internacional al ser elegida por Peter Gabriel para representar a España en diversos festivales de músicas del mundo. Le siguieron el Premio Don Antonio Chacón en el XII Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba y el Premio Ciutat de Barcelona.

En 1995 lanza su primer disco titulado “Muy frágil”, por el que es nominada a los Premios de la Música en la categoría de Mejor autor Flamenco por los temas de composición propia: Navega sola, Zafiro y luna y el famoso y versionado S.O.S. Con este primer disco de flamenco recibe en Sevilla el galardón Madroño Flamenco en reconocimiento a su trayectoria artística.

En 1993 el célebre pianista de Jazz Tete Montoliú conoce a Mayte en una sala de l'Eixample donde la cantante interpreta boleros. Fascinado por la forma de cantar de la artista, Tete sube al escenario y se sienta al piano para acompañarla, en ese momento comienza una colaboración artística que dura varios años, ofrecen conciertos por Cataluña e inician una gira por Escandinavia. Dicha colaboración culmina con el disco “Free boleros”, grabado en directo en el Palau de la Música en 1996.
 «Lo cierto es que él nunca quiso oírme cantar flamenco. Decía que yo era cantante de boleros. Me sentí muy afortunada de que me escogiera y de que la vida me diera ese regalo tan hermoso», recuerda Mayte.

En 1997 Belén Maya fue invitada por Mayte Martin al Festival Grec de Barcelona. De esta colaboración nace una conexión artística absoluta y un entendimiento común del flamenco, que dio lugar a dos espectáculos: “Mayte Martín y Belén Maya” y “Flamenco de Cámara”. Ambos han recibido elogios críticos en importantes lugares como el Festival de Jerez (2002 y 2003), el Teatro Real de Madrid, el Teatro Grec de Barcelona, el Festival de Otoño de Madrid, el Teatro Central y el Teatro Lope de Vega de Sevilla, el Festival de Música y Danza de Granada, el Teatre de la Ville de París, el Spai de Barcelona y el Symphony Space de Nueva York, entre otros.

En 2000 sale al mercado “Querencia” su tercer disco, netamente flamenco, con una petenera instrumental: “Glosa a la Niña de los Peines” compuesta por Mayte. Este disco fue nominado para los Premios Grammy Latinos 2001 en la categoría de Mejor Álbum Flamenco.

En 2003 Mayte saca su disco “Tiempo de amar”, su segundo disco de boleros que cuenta con la participación de Omara Portuondo, cantante cubana.
 Mayte se posiciona claramente cuando afirma que "el flamenco es mi origen, no mi yugo", toda una declaración de principios. Su versión del bolero "Procuro olvidarte" figura en la banda sonora del documental “Bicicleta, cuchara, manzana” dirigido por Carles Bosch en 2010.

En 2005 y 2006 presenta su espectáculo "Mis 30 años de amor al arte", en el que interpreta temas de su trayectoria flamenca y también boleros. Se estrenó el 22 de septiembre de 2005 en el Palau de la Música de Barcelona, para después continuar por muchos otros teatros.

Junto a las pianistas Katia y Marielle Labèque, presenta un nuevo proyecto en 2007 con el título “De fuego y de agua”, en el que incluyen canciones populares españolas que recogió Federico García Lorca, temas de Joaquín Rodrigo, Manuel de Falla, Enrique Granados, Paco de Lucía, Carlos Gardel, varios temas tomados del repertorio de Mayte Martín y otros escritos para la ocasión por Joan Albert Amargós y Lluís Vidal, autores de los arreglos para voz y dos pianos. Este trabajo se recoge en el disco “De fuego y de agua”, de 2008.

En 2009, publica y transforma en disco su espectáculo “AlCANTARaMANUEL” con versos del poeta malagueño Manuel Alcántara que José Luis Ortiz Nuevo le encargó musicar para homenajear al poeta en la Bienal de Flamenco de Málaga en 2007. «“AlCANTARaMANUEL” nació por amor a la obra del poeta; por mi absoluta conexión con el lirismo y el carácter tan íntimo de sus poemas y con el deseo de ser, única y respetuosamente, lo que Manuel cantaría si en lugar de contar cantase su vida".»

En 2012, decide autoeditar un disco recurriendo al procedimiento del crowfunding, de ahí su título: “Cosas de dos”. Se trata de un trabajo grabado, en directo en la sala Luz de Gas de Barcelona, con asistencia de público, durante los días 11 y 12 de mayo de ese año, es un disco que contiene doce boleros clásicos con una interpretación exquisita y acompañada de sus músicos habituales. Todos los años, por primavera, Mayte ofrece un concierto de boleros en dicha sala, es un encuentro al que llama “Boleros y otras canciones de amor”.

En 2015 presenta “Por los muertos del cante”, concebido, no como un espectáculo, según palabras de la propia cantaora, sino como un reconocimiento a los artistas que le acercaron la grandeza de la música y le enseñaron la asombrosa capacidad de emocionar que tiene el flamenco.

En 2016, llena la sala sinfónica del Auditorio Nacional de Música de Madrid con su espectáculo “Al flamenco por testigo”, en el que rescata cantes antiguos, de los que extrae su esencia para que, conservando su belleza e idiosincrasia, se conviertan en piezas cuya recuperación disfruten entendidos y profanos. Mayte Martín sigue sumando sonidos que transmiten su verdad y amor por el flamenco, partiendo de las raíces y de todo aquello que puede configurar lo que sobrevive a tiempos y modas, más allá de estéticas y formas.

Su último álbum, “Tempo Rubato”, 2018, ha sido también financiado con un “crowfunding”. Canciones en las que cuenta algunos de los episodios más importantes de su vida: «Es el trazado sonoro de mi registro vital y amoroso. Lo más hermoso de la vida es no tener pudor de desnudarse ante el mundo. Y el colmo de la felicidad es que el mundo mire con amor tu desnudez», explica la artista catalana. «Es el disco de mi vida», confiesa. Este trabajo lo concibió hace 22 años. Once canciones dan forma al repertorio de este álbum para el que se ha acompañado por su guitarra, un cuarteto de cuerda clásico Quartet Quixote, más un contrabajo, una guitarra y percusión, que dotan a sus nuevas canciones de una elegancia exquisita. Temas propios con arreglos del maestro Joan Albert Amargós. Junto a estos nuevos temas también ha vuelto a grabar su mítico S.O.S. Siete de los temas de este álbum están compuestos y escritos por Mayte.

Palabras que pueden acociarse a Mayte Martín en cualquiera de sus facetas son: elegancia, sobriedad, delicadeza, virtuosismo, racionalidad, emotividad, solvencia, honestidad artística. Lleva media vida saltándose los tópicos y enamorando a los aficionados al buen flamenco.  Mayte Martín pertenece a esa extraña categoría de artistas que no necesitan, ni quieren, sacar un disco cada dos años para sobrevivir, ni  por conservar un sitio en la actualidad o en la memoria de un público a quien suele importarle poco si cantará boleros o flamenco, estilos que ha tocado y toca cuando se lo dicta el corazón, y siempre con éxito.

«Cantemos como quien respira. Porque eso es la libertad, porque es decir que somos quienes somos, porque eso es el amor: respirar o cantar. Porque ambas cosas son la misma: Poesía» (Gabriel Celaya)