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Juan Hermida

Juan Hermida

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Biografía

Siendo Gallego se me ocurrió nacer a Euskadi. Tal vez como un preludio de las idas y venidas posteriores: Galicia, Madrid, Galicia… y ahora Mallorca.

Mi hermano Manolo era mayor que yo, no mucho, dos años. Apareció un día con una guitarra, una “Admira”. Me parecía pesada, el mástil ancho, casi imposible afinar un Re mayor. Aun no sé por qué aquel instrumento acabó siendo mío sin palabra, trato o acuerdo. Y con ella empecé.

Sería el año 1975, a finales, con el tiempo justo de tener un objetivo claro a “quien” dedicarle los primeros compases. Luego murió. Pero yo seguí a lo mío, compartiendo voces y guitarras con mi amigo Cesar del Caño. Mantuvimos el duo hasta el año 1982, cuando decidió marcharse a Barcelona. Durante ese tiempo devoramos todos los “pocos” acordes que conocíamos, los que nos enseñó “Limia”, compañero de clase y de canciones. Mejoramos como instrumentistas versionando a Amancio Prada, Fuxan os Ventos, Bibiano y Benedicto, … ya más tarde Silvio, Pablo Milanes, Aute, Hilario Camacho… al tiempo que continuaba nuestra labor compositiva. Fugazmente nos convertimos en “Dioptría”, un efímero trio con Juan Atanes que no pasó de un par de actuaciones radiofónicas.

En los 80 experimenté una euforia creativa. No llegué a asustarme. Pero recuerdo donde nació:

“Me pierdo entre tus hojas amenazando gritos desesperados, cantos emplumados sobre la faz del sueño. Te arrebato de tu rincón paciente para devorar en ti un otoño desbordado de fragmentos...”

Se podía oír la lluvia.

Luego tuve hijos, y cantaba canciones.

En 1988, ya en Mallorca, el ritmo se detiene. Una pausa, un silencio, las canciones divididas entre nacer o morir, pero presentes:

“El viejo Juan ha perdido su espejo de cartón; sentado frente al mar observa las nubes que van trenzando versos….. …. El viejo Juan no tiene armario…

En 1999 se me ocurrió grabar “PAJARITAS DE PAPEL”, recuperar viejas canciones de las que, de algún modo, despedirme e iniciar otra ruta. Crecía en mi la sensación de un antes y un después. Las letras se mostraban diferentes, supongo que maduras, y atractivas. Los arreglos, las melodías,… todo quería cambiar y cambió.

“Para curar el frío dame tu mano que necesito un punto donde anclar la barca de mis noches de naufragio….”

Y sigo así, discutiendo cada día con un E9 que pide baile a un A/C# para curar el frío.

Paralelamente me ocupaba de la poesía, y de ver llover, del mar y los azules de una mujer. Llegaron los poemarios “Olas y Más”, “Razones para el desorden”, “Erótica furtiva” o " Bukkake" –con Alicia Villares Frías y Luis Carballo Gil– mientras descubría la estela de un barco y Colcos se acercaba más todavía.

"…daría todo lo que siento a cambio de brisa y silencio…”

 

«Cantemos como quien respira. Porque eso es la libertad, porque es decir que somos quienes somos, porque eso es el amor: respirar o cantar. Porque ambas cosas son la misma: Poesía» (Gabriel Celaya)