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Gato Pérez

Gato Pérez

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Biografía

Su nombre artístico es GATO PÉREZ. En su carnet de identidad figuraba como Javier-Patricio Pérez Álvarez, nació en Buenos Airesa, en 1951, y falleció en Barcelona, en 1990. Gato se nos fue, pero como afirma Jaume Sisa: «ahora nos sigue cantando, cada vez mejor, desde algún rincón de la galaxia».

Hijo de españoles emigrantes, vivió su infancia y el inicio de su adolescencia en Buenos Aires, hasta que 1966, recién cumplidos los quince años, se trasladó junto a su familia, a vivir a Barcelona.

Su desembarco en la Barcelona de los años sesenta y el descubrimiento de la que iba a convertirse en su nueva ciudad de acogida fueron para él unas experiencias muy impactantes; tanto que llegaron a marcarle no sólo en la creación de su obra musical y poética, sino también, y sobre todo, en su forma de entender la vida y de vivirla.

Experiencia que él mismo nos narró en la canción "La gran ciudad", integrada en su último disco "Academia rumbera", grabado en 1990, pocos meses antes de su muerte.

«Un día de primavera del que hará un decenio o más
arribaba a la ciudad por las puertas de ultramar
en un barco transatlántico desde un continente austral
un chaval viajero armado de una gran curiosidad [...].

El trajín cosmopolita y una gran actividad
sorprendieron gratamente al chico al desembarcar,
treinta años prisionera y no podían doblegar
a la enérgica ciudad que comenzaba a despertar.

Inundaban las aceras emigrantes y extranjeros
en un coctel demencial de turistas con obreros
abierto y cálido el corazón del lugareño
tantos potajes distintos en un único puchero.<(cite>

Hay gitanos y judíos,
valencianos, portugueses,
andaluces, africanos,
isleños y aragoneses
y una Rambla rebosante
de fecunda humanidad,
un oasis de tolerancia
imposible de ocultar.

Charla y copa descubrían los secretos del lugar
en larguísimos paseos a las horas de estudiar,
conversaciones eternas, escalas de bar en bar
desde el Tibidabo al mar, del Besós al Llobregat».

Efectivamente, Gato Pérez supo integrarse desde el primer momento en la entraña de la gran ciudad catalana, empapándose de lo que sus barrios, sus calles, sus bares y sus gentes le ofrecían, y aprendiendo las lecciones de apertura, de tolerancia y de humanidad que le brindaban sobre todo los grupos sociales más marginados; un aprendizaje popular, sin intelectualismos, que, poco a poco, le fue seduciendo hasta el punto de convertirse en un catalán apasionado que, como afirma Marina Rossell, supo devolverle a la cultura catalana algo que en aquel momento corría el riesgo de olvidarse: el sabor de barrio y la música de la calle.

La afición de GATO PÉREZ hacia la música, nacida en Argentina, empezó a desarrollarla en Barcelona en 1971, cantando y tocando la guitarra en el grupo Slo-Blo, grupo que el mismo calificó como «una banda de country-rock muy peculiar». Posteriormente, tras empezar a componer sus primeras canciones en inglés, formó un grupo al que llamó Gato; y más tarde, en 1976, entró a formar parte del mítico grupo de jazz-rock, con raíces latinas, SECTA SÓNICA en el que tocaba el bajo, junto a extraordinarios músicos como Jordi Bonell (guitarra), Víctor Cortina (guitarra), Noel Mújica (percusión), Dave Pybus (teclado y saxo), Jordi Vilella (batería) y Rafael Zaragoza (Guitarra).

Este grupo, clave en la historia de la música catalana y, en general, en la música popular a nivel nacional, grabó dos discos: "Fred Pedralbes" (1976) y "Astroferia" (1977).

«Aquel fue un tiempo de búsqueda –explicaba Gato Pérez,– no queríamos hacer cançó, ni queríamos abdicar del rock, pero tampoco queríamos caer de narices en la mera copia de grupos angloparlantes, como habíamos hecho hasta aquel momento [...]. Yo necesitaba contar en los tres minutos que dura una canción las cosas que me sucedían y lo que veía a mi alrededor, pero no daba con la fórmula. Lo único que tenía muy claro era que lo de cantar en inglés era una majadería».

Esa fórmula durante tanto tiempo buscada por Gato la encontró, por fin, un buen día del mes de agosto de 1977 en que Jordi Vilella –batería de Secta Sónica– le invitó a acompañarle a las fiestas del barrio de Gracia, en Barcelona. Allí Gato descubrió y se sintió irresistiblemente atraído por la "rumba catalana", que en aquel momento estaba bastante olvidada, e incluso marginada, pero que seguía siendo cantada, como signo de identidad, por la población gitana. (La rumba es un género del flamenco, emparentado con la música caribeña, que se puede encuadrar dentro del grupo de cantes denominados "de ida y vuelta").

–continuaba explicando Gatoarrinconé el bajo, me compré una guitarra flamenca, me encerré en casa y como un chorro comenzaron a salir canciones; la clave rumbera se adaptó igual que un guante a mis necesidades».

Y así fue como Gato Pérez, sin prejuicios, y de forma apasionada, empezó a realizar una reivindicación de la rumba catalana imprimiéndole, como él mismo decía, pinceladas de rock y armonías de jazz; reivindicación que supuso la recuperación, para la música catalana, de una Barcelona mestiza y popular.

Gato Pérez grabó su primer disco en 1978 con el título de "Carabruta"; disco en el que incorporó temas en catalán, como "La rumba de Barcelona", en la que le rinde su personal homenaje a la ciudad catalana y a sus barrios, y que Jaume Sisa incorporó a su extraordinario disco "Barceloba postal" (1982); y temas en castellano como "Sabor a barrio".

Tras aquel primer disco, entre 1979 y 1990 –año en que falleció–, Gato Pérez nos dejó otras obras importantes que merecen ser rescatadas contra el olvido, entre ellas habría que destacar "Romesco" (1979), "Atalaya" (1981), "Flaires de Bacerlunya" (1982), "Prohibido maltratar a los gatos" (1982), "Ten" (1988), o "Fenicia" (1990); obras en las que con una coherencia impecable, Gato siempre procuró ser fiel a uno de sus más hermosos deseos: «Quisiera ser poeta, quisiera ser cometa», expresión que dió título a una de sus canciones incluidas en el LP: "Prohibido maltratar a los gatos".

En el año 2002, doce años después de la muerte de Gato Pérez, Ventura Pons –directo, guionista y productor de cine– rindió un homenaje a su memoria en el documental al que tituló "El gran Gato" en el que intervinieron interpretando sus canciones, grupos y solistas como Ojos de Brujo, Moncho, Lucrecia, Tonino Carotone, Martirio, Saber de Gràcia, Luis Eduardo Aute, Maria del Mar Bonet, Kiko Veneno, Manel Joseph, Clara Montes, Los Chichos, Benjamín Escoriza, Los Manolos y Jaume Sisa.

«Cantemos como quien respira. Porque eso es la libertad, porque es decir que somos quienes somos, porque eso es el amor: respirar o cantar. Porque ambas cosas son la misma: Poesía» (Gabriel Celaya)