×
×

Antonio De Pinto

Antonio De Pinto

Tipo: 
Autor / Intérprete
Fecha de nacimiento: 
Año de nacimiento: 
Lugar de nacimiento: 
Lugar de residencia: 

Detalle autor

Biografía

ANTONIO DE PINTO nació en el barrio de Lavapiés, de Madrid, en el mes de septiembre de 1969. De su infancia y adolescencia algo sabemos a través de una de sus primeras y más hermosas canciones, la canción "Espantando palomas" ("Los globitos)" grabada en su tercer disco "Currículum":

«Si pienso en mi infancia, si echo la vista atrás, / solo encuentro en aquel tiempo, algo de profundidad, / yo era manos de tierra, siempre sucio y por peinar / y el consabido azote al regresar. / Les pinchábamos globitos a los niños de papá / espantábamos palomas, parque gris de la ciudad, / no corría el calendario tan deprisa como yo / la risa contenida ante el consejo del mayor. / Y notaba la alegría, no tenía qué perder / entre juegos, entre cantos, y algún roce de mujer / el sabor de algo secreto, un aroma familiar /y ese estar siempre a punto de empezar [...]».

Como músico y cantautor, Antonio comenzó a actuar en directo formando parte del colectivo conocido como «Los Nuevos Juglares», integrado por Ismael Serrano, La Oveja Negra o Gris, Luis Felipe Barrio y Matías Ávalos o Moncho Otero; con los que realizó varios conciertos en la sala Cuarta Pared.

Tiempo después participó en los dos discos recopilatorios del sello Fonomusic llamados «Cantautores, la Nueva Generación» y empiezó a presentar su trabajo fuera de Madrid visitando, entre otras salaa: La Carbonería y La Salamandra (Sevilla), Palacio de Congresos de A Coruña, Santana ( Segovia), La Salamandra (Valladolid) y varios teatros de distintas ciudades de la geografía española.

En 1999, Antonio de Pinto grabó su primer disco en solitario titulado «Tono oscuro», en el que le acompañaron Josito Congosto (percusiones), Carlos Tato (bajo), Óscar Grossi (violoncello), Marta de la Aldea (voz) , María Navidad (piano) y Antonio Toledo, fiel amigo y compañero de viaje que desde siempre ha estado a su lado con su guitarra y con su inmensa sabiduría y sensibilidad musical. Aquel disco estuvo ilustrado con un magnífico grabado de Moncho Otero titulado "Lavapiés night".

Tres años más tarde, con toda la experiencia y la madurez adquirida en sus continuas actuaciones –que compaginaba con su trabajo en un negocio de muebles de cocina–, grabó su segundo disco titulado «Humo» (2003), obra en la que también le acompañó Antonio Toledo, y en la que volvió a contar con Moncho Otero como ilustrador.

Su tercer disco apareció en 2004 con el título de «Currículo», obra grabada con la colaboración de Ismael Serrano, en la que, como en los anteriores, Antonio se manifiesta como un auténtico poeta y músico popular que consigue darle un giro positivo y renovador a la más clásica "canción de autor".

En sus canciones se funde, por una parte, el sentido de la "cotidianidad" –que es uno de los pilares sobre los que se sostiene su inspiración y su poÉtica–; y su sensibilidad, surgida, sin duda, de una reflexión en torno a lo cotidiano que le conduce al canto irreversible sobre la vida y sobre las experiencias comunes y, a la vez, profundas –o al menos significativas– que vivimos los seres humanos. (Lo que yo, hoy por hoy, llamaría, la esencia de la "canción de autor" tal y como yo la entiendo).

A partir del disco "Currículo", y tras un paréntesis de cinco años, Antonio de Pinto nos ofreció otras dos hermosas grabaciones: "En mi rincón" (2009) y "Dentro del cuento" (2012).

Más recientemente, en 2015, ha publicado un nuevo disco titulado "Alud" y un "Recopilatorio" con 26 canciones en acústico acompañado de Antonio Toledo a la guitarra.

Paralelamente a su trabajo como autor e intérprete Antonio viene realizando, desde hace tiempo, un intenso y muy valioso trabajo de productor desarrollado desde su estudio al que llama "En mi rincón". Produjo, por ejemplo el disco "Déjame entrar" de César Rodriguez y más recientemente, por ejemplo, los últimos discos de José Azula, Marta Plumilla, Andrés Sudón o Juan Carlos Cristiano.

«Cantemos como quien respira. Porque eso es la libertad, porque es decir que somos quienes somos, porque eso es el amor: respirar o cantar. Porque ambas cosas son la misma: Poesía» (Gabriel Celaya)